Pisándole los talones a Ernest Hemingway

El blogo esta vez hará cinco paradas, en cinco ciudades distintas y muy distantes, cinco ciudades que acogieron al gran Premio Nobel: Ernest Hemingway.

La vida de esta bestia de la literatura fue apasionante. Vivió y murió al estilo de sus obras: con una violencia y un ansia por aventuras y emociones desbordantes. Polémico pero a la vez respetado.

Fue escritor, periodista y corresponsal de guerra. Su alocada vida le fue pasando factura física y psicológicamente.

Terminó sus días pegándose un tiro con un rifle…

Amante de nuestro país, sobre todo de Madrid y Pamplona. España era “el país que mas amaba después del suyo”, tal como dejó escrito, y donde se sentía como en su propia casa.

Borracho, maleducado, vividor, mujeriego…sin duda, pero no hay que ver de forma negativa esas “cualidades”, sino como un gran contenedor de vivencias que acabó plasmando en sus obras.

En mis viajes siempre he tratado de seguirle la pista, de pisarle los talones. Yo quería ser como Hemingway,  pero me conformo con revivir sus experiencias y rendirle homenaje:

Hemingway durante una de sus famosas fiestas
Hemingway durante una de sus famosas fiestas

París: 

Tras ser herido en la primera guerra mundial viaja a París, donde vive -casi ininterrumpidamente- durante 7 años, hasta 1928 y se integra al círculo de intelectuales estadounidenses conocido como “la generación perdida”, que incluye a figuras como Ezra Pound, John Steinbeck y William Faulkner. También se relacionó allí con James Joyce, Scott Fitzgerald, Picasso e incluso dicen que Dalí.

Eran los locos años veinte en París, la absenta y el champagne corrían por París con mas fuerza que el mismísimo Río Sena. Cada noche era una fiesta.

¿Has visto la excelente película de Woody Allen “Midnight in Paris”?. Pues mueve el culo y corre a comprarla.

  • El bar del Hotel Ritz: cuenta la leyenda que tras la liberación de París Hemingway lo celebró por todo lo alto. La historia cuenta que se bebió nada más y nada menos que ¡51 Dry Martinis!, y que parte del programa de fiestas incluyó subir con dos chicas a una de las habitaciones que había sido ocupada previamente por uno de los oficiales alemanes. Como resultado de aquella historia, el bar del Ritz paso a llamarse Bar Hemingway y todavía hoy es posible beberse un cóctel a su salud.
  • Shakespeare and Company: preciosa librería en el centro de París. Es famosa por vender sólo libros en inglés, y ahí se nutría nuestro protagonista. Era centro de reunión de intelectuales de la época. No dejes de visitarla si decides hacer una escapada a la ciudad de la luz. Es como volver atrás en el tiempo.
  • La Closerie des Lilas: ese canalla buscaba la inspiración a toda costa para escribir sus obras, pero parece ser que en su apartamento no lo lograba. Así que uno de sus refugios donde mas ideas halló fue el Bistró La Closerie des Lilas. Incluso en invierno se sentaba en su terraza a escribir, cerca de su estufa de carbón, para ver a los viandantes. Empezaba con un café au lait y terminaba con una botella de ron (St. James su preferido) sobre la mesa y el borrador de alguna obra.
  • La Rotonde: en el barrio de Montparnasse, era donde empezaba a menudo sus juergas nocturnas. Cenaba con sus amigos en esta agradable brasserie , y tras la primera ronda aquí se ponían en marcha hacia alguno de los clubes nocturnos de moda, ya todos desaparecidos, como el Jockey.
La closerie des Lilas
La closerie des Lilas

 

Shakespeare and Company
Shakespeare and Company

 

La Rotonde
La Rotonde

Key West (Cayo Hueso):

En los años 30 Ernest Hemingway vive la mayor parte del tiempo en Cayo Hueso, Florida, realizando constantes travesías por el Caribe.

Si no conoces los cayos de Florida no tienes perdón de Dios. Ponte a ahorrar ahora mismo porque si fue uno de los lugares favoritos de Hemingway para vivir, ¿quien eres tu para contradecirle?.

Más adelante volveré a este destino con calma, ahora sólo te diré que reúne lo mejor del Caribe y de Estados Unidos. Lo tiene todo: sol, naturaleza, tranquilidad, juerga, increíbles aguas turquesas, y una gran calidad de vida. Está a sólo 90 millas de Cuba. Y los años que vivió nuestro protagonista allí fueron de los mas felices de su vida… por algo será.

  • Casa Museo Hemingway: la que fue su casa durante 9 años a día de hoy es el museo mas visitado de la ciudad. Fue la primera casa en tener piscina en la ciudad, fue construida en 1851 en estilo colonial español, y siempre ha destacado por su color lima. No puedes dejar de visitarla.
  • Sloppy Joes Bar: se me cae la lagrimilla al recordar su famosa tarta de lima, y al parecer a nuestro amigo también le gustaba. Pasó muchas horas en este gigantesco bar-restaurante, aplacando la sed con una cerveza bien fría y degustando sus mariscos fritos o sus sandwiches. Todos los días hay música en directo, y es una gozada tomar asiento bajo alguno de sus ventiladores y ver pasar a los turistas de cruceros que inundan las calles de la ciudad. No puede faltar un pequeño mural y alguna foto del escritor. Hernest Hemingway estuvo aquí.
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Casa museo de Key West

 

Pesca en Key West
Pesca en Key West

 

Sanfermines de Hemingways en Key West, y Sloppy Joes al fondo
Sanfermines de Hemingways en Key West, y Sloppy Joes al fondo

Todos los años se lleva a cabo en la ciudad un concurso que premia al individuo más parecido al escritor. Son tres días de fiesta y celebración, incluida una corrida de toros de madera y un “mini Sanfermín”, que recuerdan los años en que  vivió en la ciudad.

La Habana:

Hemingway descubrió La Habana en una escala rumbo a Key West. Regresaba de un viaje a Europa.

Pero esa escala fue suficiente para enamorarse de la ciudad. Su cercanía con Key West facilitaba todo.

Hemingway pasó en Finca Vigía (su casa en La Habana) casi la mitad de sus años útiles como escritor y fue donde escribió sus obras mayores: concluyó Por quién doblan las campanas y escribió A través del río y entre los árboles, El viejo y el mar,  Islas en el Golfo, además de muchos artículos de prensa. Residiendo aquí le fue entregado el Premio Nobel de Literatura en 1954, que dedicó al pueblo cubano.

En Cuba desarrolló una afición que ya había mostrado en Key West, la pesca en alta mar, sobre todo de peces vela.

Más que su casa de Key West, la Finca Vigía, en La Habana, se transforma en la gran residencia del escritor. Por allí, hasta que la abandonó en 1960, pasaron las grandes glorias de la literatura, el arte, el cine y el deporte. Gente como Spencer Tracy y Katherine Hepburn o Gary Cooper. Escritores como el francés Jean Paul Sartre o sus viejos camaradas de Francia. Allí recibió a sus amigos, los toreros Luis Miguel Dominguin y Antonio Ordoñez, y el campeón de boxeo Rocky Marciano.

Ava Gardner acostumbraba a bañarse desnuda en la piscina de la casa y, después de ello, Hemingway invitaba a sus amigos a descalzarse y mojar lo pies en el agua que había bañado a la diva desnuda. Puro fetichismo.

  • Finca Vigía: actualmente casa museo, merece la pena ir ya que se conserva tal y como la dejó el escritor.
  • La Bodeguita del Medio: seguro que te suena este local, y es posible que en tu ciudad haya un local con el mismo nombre y con la temática cubana. Pero este es el verdadero, único, e inigualable. Sí, lo se, al entrar se te cae el alma a los pies. Parece que haya sido saqueado. Pero, es que esto es Cuba, ¿que quieres?. El comunismo no permite demasiados lujos.
Escrito con su puño y letra
Escrito con su puño y letra

Aunque tampoco los necesita. Hacen los mejores mojitos de la ciudad con el autentico ron cubano, y el alma del local es increíble. Hay algo en el ambiente que lo hace único, el aroma a autenticidad. Aún conservan la dedicatoria del propio Hemingway en un papel ya envejecido: “My mojito en el  Bodeguita, My Daiquiri en el Floridita”. Lo tienen enmarcado en una de las paredes del local, todas repletas de firmas de los visitantes.

  • El Floridita: abierto en 1817 muy cerca del Capitolio de La Habana, es famoso por dos cosas, sus daiquiris y su estatua del famoso escritor. Al parecer nuestro amigo se dejaba caer mucho por allí y solía socializar con los visitantes del local, todos de alto estatus social. Erigieron en su famosa esquina de la barra una estatua de bronce donde Hemingway solía hacerse fuerte.
El Floridita
El Floridita

 

EL premio Nobel con Fidel Castro
EL premio Nobel con Fidel Castro

 

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Hemingway leyendo en su sala de Finca Vigia

 

Pamplona:

Hemingway visitó España en innumerables ocasiones, ya en los años veinte hizo alguna incursión desde el país vecino. Sus amigos Picasso y algún afamado torero de la época le hablaron de cierta fiesta y tradición en el norte de nuestro país, Los Sanfermines.

Los toros eran una de las debilidades del escritor, y era asiduo a los festejos taurinos de Pamplona y también a la Plaza de toros de las Ventas en Madrid.

Con sus crónicas de la ciudad puso a ésta en boca de visitantes y curiosos extranjeros. A partir de entonces todo el mundo conocía a los toros salvajes que corrían por las calles de la capital navarra. Su obra “Fiesta” dio a conocer Pamplona a nivel internacional.

  • Café Iruña: se trata de un pequeño café con unas vistas magníficas desde la terraza a la plaza de la ciudad. Este sitio se convirtió en el denominador común de los habituales viajes de Hemingway a Pamplona. Este café -que aún existe y que debes conocer- es como el palco de un teatro desde donde se puede ver cómodamente sentado el paso de los sanfermines. Al igual que en el Floridita tienen una escultura del escritor. ¿Verdad que apetece un selfie con Ernest?.
Pamplona
Pamplona

Madrid:

La relación con Madrid fue como una relación amorosa de amor y odio. Empezó siendo un enamorado de su vida nocturna, sus gentes, sus artistas, su clima… y terminó jurando no volver por temas políticos tras la Guerra Civil Española. Hemingway siempre fue un republicano reconocido, pese a que su forma de vida y sus gustos fueron radicalmente opuestos a los ideales de izquierdas y las famosas brigadas internacionales.

Afortunadamente incumplió su palabra y regresó a la capital de España años después y de manera regular.

Si Pamplona fue la explosión de la fiesta, vital y multitudinaria, en Madrid  vivió Hemingway los días mas “apasionados, trágicos y dolorosos” de la guerra civil y, pasados quince años de su finalización, en Madrid volvió a recobrar el entusiasmo por la vida, los amigos,  las corridas de toros,  y el Museo del Prado.

El escritor estuvo en la capital en varias etapas, finales de los años veinte, en los años treinta, y en la década de los cincuenta.

  • Casa Botín: Era el sitio favorito de nuestro amigo en Madrid a la hora de comer. Tiene el récord Guinness por ser el restaurante más antiguo del mundo. Y famosos son sus asados, así como la preparación de sus cochinillos.  El escritor, todo un sibarita, quiso aprender a cocinar en Botín. Pero el abuelo de Antonio (actual gerente del restaurante), que ignoraba la fama de su cliente, se molestó ante esta injerencia y lo echó de sus fogones: “Don Ernesto, dedíquese a los libros, que de los cochinillos me encargo yo”.
  • Museo Chicote: en plena Gran Vía madrileña. Sitio canalla, antiguo -que no viejo-, referente en la hostelería de la ciudad. Famoso por sus cócteles, por ser refugio de gente de izquierdas en la Guerra Civil, y por su leyenda de tener cierto pasadizo secreto que conducía al Bar Cock (a su espalda, y también famoso bar literario) y que servía de escape cuando había redada policial. Ha sido el local favorito en Madrid de Ava Gardner, Sinatra,  Sofia Loren y ya mas recientemente Pedro Almodovar. No puedes visitar Madrid y no tomar después de cenar un fin de semana un cóctel clásico.
  • Cervecería alemana: en la plaza de Santa Ana. Un clásico del centro de Madrid, ideal para tapear y tomar unas cervezas de la tierra o foráneas. Ernest nunca se equivoca.
  • Hotel Suecia: cerrado en 2006 (en la calle marqués de Casa Riera, al lado del Círculo de Bellas Artes), y reabierto hace poco bajo la dirección de Meliá. Fue su refugio durante largas temporadas, su proximidad con Chicote y el Museo del Prado fueron claves para su elección. Hoy en día no dejes de visitar su terraza y sus fiestas temáticas en verano con música y cócteles de Hawai.
Cervecería Alemana
Cervecería Alemana

 

Plaza de toros de Las Ventas
Plaza de toros de Las Ventas

 

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Botín, el restaurante mas antiguo del mundo
Botín, el restaurante mas antiguo del mundo

 

“…llegó una noche totalmente borracho acompañado de dos prostitutas. Su esposa dormía ya; y él, sabedor de ello, pidió al conserje que le diese otra habitación para él y sus amigas. Tan sólo media hora después, en medio de un gran alboroto, ellas salían corriendo desnudas de la habitación, mientras Hemingway, en calzoncillos, las corría insultándoles.”

-Genio y figura, el gran Ernest Hemingway-

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